La tecnología poscosecha tiene como objetivo el desarrollo de métodos que disminuyan, en la medida de lo posible, el deterioro de los productos durante el período que media entre la recolecta y el consumidor final.

Tras la recolección, los vegetales continúan estando vivos y siguen desarrollando los procesos metabólicos y manteniendo los sistemas fisiológicos que operaban mientras estaban unidos a la planta de procedencia; respiran tomando oxígeno y desprendiendo dióxido de carbono y calor.

También transpiran, perdiendo agua. Fuera de la planta madre, los vegetales dependen de sus propias reservas alimenticias y de su propio contenido en agua.

En conclusión, una vez recolectados, los productos hortofrutícolas se transforman en productos perecederos.

Otro de los factores más destacados en la poscosecha es la maduración organoléptica, proceso natural e irreversible. La velocidad de la maduración organoléptica depende entre otros muchos parámetros de la cantidad de etileno que emiten y del grado de sensibilidad de los productos hortofrutícolas al mismo.

Ofrecemos una gama de productos  que eliminan el etileno destinados tanto para ser usados en cada caja con vegetales, como en camiones y cámaras frigoríficas.

 

Keepfresh, productos para uso industrial